"La diferencia entre un turista y un viajero reside en que cuando un turista llega a un sitio sabe exactamente el día que partirá. El viajero, sin embargo, cuando llega a un lugar, no puede saber si acaso se quedará allí el resto de su vida" Paul Bowles.

viernes, 15 de julio de 2011

La ruta del Che en Bolivia (1): Camiri y Muyupampa.


Aquí, en la Residencial Londres de Camiri, una localidad de 60.000 habitantes que debe su desarrollo fundamentalmente a los cercanos yacimientos petrolíferos, durmió el Che bajo identidad falsa a la espera de partir para Lagunillas, donde los hermanos Peredo habían comprado una finca que debía servir como base de entrenamiento. Meses después, en marzo de 1967, la guerrillera Tamara Bunke, "Tania", que llevaba tres años en Bolivia realizando tareas de espionaje, fue localizada y en este mismo alojamiento se incautó su jeep y su documentación personal, aunque ella logró escapar.




Camiri es la localidad más importante al este de Santa Cruz, cerca ya de la frontera con Paraguay, por lo que cuenta con un importante destacamento militar. Fue aquí donde trajeron al periodista y escritor francés Régis Debray y al pintor argentino Ciro Bustos, que habían sido detenidos en Muyupampa cuando intentaban salir de la zona para realizar determinadas tareas de contacto. Estuvieron varios meses retenidos en el Casino de Oficiales de Camiri. Bajo coacción confesaron la presencia del Che en la guerrilla, que hasta entonces no había sido confirmada, e incluso Bustos realizó dibujos de los guerrilleros para que pudieran ser identificados. Aquí, en la biblioteca del Casino de Oficiales, se les juzgó y condenó a treinta años de prisión, y aquí cumplieron tres de esos años, hasta que en 1970 los dos serían amnistiados.



En esta pequeña peluquería, en el interior del Casino, Renold Guardia Cabello le cortaba el pelo dos veces al mes a Debray y a Bustos.  Renold sigue siendo el peluquero de la división, y le encanta (el oficial de guardia facilita su número de teléfono a todo aquel que se sienta interesado) mostrar la antigua celda de Debray, y las pocas fotos que se encuentran en el minúsculo museo cercano al casino. Cuenta que Debray estaba francamente asustado y de muy mal humor, pero que le enseñó a jugar al ajedrez y de vez en cuando jugaban una partida. Debray, que se casó allí mismo, en el patio del Casino, con su novia venezolana (la también periodista y escritora Elisabeth Burgos), recibía dinero y libros de la Embajada de Francia y, cuando llegó el día de su amnistía, tenía la celda forrada con alrededor de tres mil ejemplares. Renold no sabe dónde fueron a parar. Bustos, por su parte, tenía un carácter más afable y, como al parecer no recibía dinero, se le dio permiso para que dibujara en el patio del casino, y vendiera después sus dibujos. A Roland se le ve muy desenvuelto ante la cámara, y él mismo me indica en qué poses debo hacerle las fotos. "¿Usted ha visto a Maradona?" me dice bien ufano, "Pues yo igual. Más entrevistas me han hecho a mí".





Debray, que era y es un intelectual que llegaría en su día a ser asesor de políticas exteriores para el Tercer Mundo del presidente Miterrand, tenía el encargo de mantener el contacto con Cuba y procurar la adhesión a la guerrilla de la intelectualidad europea, mediante el contacto con personalidades como Bertrand Russell o Jean Paul Sartre. Bustos, por su parte, debía organizar la red de apoyo en Argentina. La detención de ambos fue el primer gran golpe para la guerrilla. No sólo se perdió el contacto con Cuba, Europa y Argentina, sino que por primera vez salió a la luz de forma nítida la presencia del Che Guevara en Bolivia, lo que incitaría a la CIA a intervenir en el país de forma decisiva (se suele atribuir la delación a Debray, ya que el Che no figuraba entre los dibujos que hizo Bustos. La posterior labor de denigración de la figura del Che que se ha encargado de efectuar Debray en muchos de sus libros no le ayuda a mitigar esta sensación). Al parecer, Bustos, y sobre todo Debray (“El francés planteó con demasiada vehemencia lo útil que podría ser fuera” escribe el Che en su Diario), estaban bastante asustados e incómodos en el campamento base, y constantemente reclamaban su salida. No parece que eligieran bien el momento para hacerlo. “Danton y Carlos (sus nombre en clave) cayeron víctimas de su apuro, casi desesperación, por salir, y de mi falta de energía para impedírselo” se lamentaría el Che en su resumen del mes de abril.

En Camiri tomo una vagoneta que me deja en un cruce de caminos, en la ruta 6, donde los buses que van a Monteagudo paran a comer. Abordo al conductor de uno de ellos y me dice que sí, que pasa por Muyupampa y que me puede dejar allí. Quiero conocer el lugar donde detuvieron a Bustos y Debray.








Viendo el pueblito, sabiendo que la zona ya estaba en alerta militar, la verdad es que se hace difícil imaginar cómo Bustos y Debray pudieron siquiera soñar con pasar desapercibidos. 



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